“Hay que trabajar por la acogida de las víctimas”

Entrevista a Pilar Ramírez

“Hay que trabajar por la acogida de las víctimas”

Pilar Ramírez es una de las once personas que integran el recientemente creado Consejo de Prevención de Abusos y Ayuda a las Víctimas, de la Conferencia Episcopal de Chile.

 
Lunes 20 de Junio de 2011
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Hace 12 años trabaja con niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad en la Fundación CRATE, de la Diócesis de Talca: “Yo llegué a trabajar en programas ligados a los derechos de las mujeres y estaba en eso cuando el Director de la Fundación me invitó a ser parte de un Centro de diagnóstico y tratamiento para niños con vulneración de derechos en general, en la ciudad de Curicó. Ahí nos dimos cuenta que en la provincia había mucho abuso y faltaban especialistas en la materia”.

¿Cómo evalúa la instancia propuesta por la Conferencia Episcopal?

Me parece que es un gran paso de hacerse parte de una necesidad, lo siento como un paso muy humilde de nuestra Iglesia al aceptar que tenemos un problema y que hay que hacerle frente de manera valiente, sincera y adecuada. Que exista este Consejo con sus funciones, que es el tema de la prevención y reparación de las víctimas, es una muy buena noticia para la Iglesia. En términos personales, haber sido invitada a ser parte de este Consejo es un honor y un desafío que tomo con mucha humildad. Creo que, como todo, va a ser una instancia de mucho aprendizaje, pero el hecho de estar vinculada por tantos años al dolor de los niños puede aportar con antecedentes que nos pueden ayudar.

¿Cómo ha sido el trabajo realizado en estas semanas?

Hasta ahora hemos dado pasos muy preliminares y de orden, pero también concretos. Estamos en pleno proceso de elaboración de documentos para orientar a las diócesis, tanto en relación al tratamiento, a los procesos que debe someterse un sacerdote o religioso imputado. Si bien, esto está claro en el derecho canónico, hay que hacerlo accesible y entendible para todos. También estamos trabajando el tema de la acogida de las víctimas que quieran acercarse a la Iglesia a contar su situación. Es un tema muy doloroso y si no son bien acogidos y reciben un trato en dignidad y empatía, pueden volver a sentirse victimizados de alguna manera.


¿Cómo se está manejando el tema de los abusos por parte de la Iglesia en otros países?

Tiene que ver mucho con la preocupación por la acogida de las víctimas, tienen un circuito de atención y profesionales especializados, así como procesos más terapéuticos y de acompañamiento espiritual. Eso es lo diferencia de cualquiera terapia tradicional que no cuenta con el aspecto religioso que puede hacer más fácil y doloroso el tema del abuso y la reparación.

¿Cuál es el protocolo de denuncias y los pasos a seguir en caso de abuso?

Son los Obispos en las Diócesis y los Superiores en las congregaciones religiosas los encargados de recibir las denuncias y realizar las investigaciones respectivas. Estamos trabajando como Consejo para tomar contacto con las personas encargadas de llevar este tema en las Diócesis y para ello estamos creando una especie de manual sobre cómo proceder ante una denuncia. Cómo acoger a la persona, tomar su testimonio en un lugar específico, dejarlo en un acta, etc. Esto se le entrega entonces a los encargados de efectuar la denuncia a instancias superiores y realizar rápidamente la investigación del caso siguiendo lo que dicta el derecho canónico. Posteriormente, se debe revisar si la persona necesita algún tipo de terapia y acompañamiento espiritual. Claramente, esto no suprime el derecho que la persona tiene de seguir los pasos de la justicia civil.

¿Cómo se recibió dentro de la Pastoral Social tu designación como integrante del Consejo?

Muy bien. La idea es aprovechar los conocimientos que tenemos en el trabajo con los niños vulnerados para hacer un aporte. Pero es importante aclarar que la Iglesia como Pastoral Social no es nueva en el acompañamiento a las víctimas. Yo misma trabajo en esto desde más de una década. Hay muchas diócesis que trabajan con este tema de la vulneración de derechos de los menores. Esta Iglesia que acoge y acompaña no es algo nuevo en este contexto.

Fuente: Comunicaciones Pastoral Social Caritas
Santiago, 20-06-2011